Pienso, luego dirijo... si escucho (26 abril 2012)

Enrique Sueiro

Ejecutivos, 26 abril 2012

-¿Sabías que, a tu edad, George Washington era el primero de la clase? Así pretendía motivar un padre estadounidense a su hijo, quien le devolvió una respuesta aún más retadora:

-Sí, papá, ¿y tú sabías que, a tu edad, George Washington era presidente de EE.UU.?

Hay personas que, para su edad, han dejado un poso relevante en su vida, como Javier Fernández Aguado. A los 49 ya le habían organizado un simposio sobre su pensamiento. Sucedió en 2010, en Madrid, con una veintena de ponentes y más de 600 asistentes de 12 países de Europa y América. Excepcional evento sobre la producción intelectual de una persona que vive.

Con el propósito de revisar la evolución y la práctica del pensamiento de este autor, he pronunciado una conferencia en el Congreso Internacional Expoelearning, celebrado en Ifema.

Ante un nutrido foro de directivos y profesionales, sinteticé la figura de Javier Fernández Aguado con tres palabras: amable, pensador, práctico. No conozco a muchos que aúnen esas cualidades.

1.- Amable porque es de esas personas con las que uno está a gusto y a cuyos planteamientos uno se apunta. Me encanta descubrir y compartir con quienes hacen amable lo bueno.

2.- Pensador porque va más allá de la consultoría y el coaching al uso. Le delatan su bagaje intelectual, miles de horas de lectura, dos doctorados, 35 libros escritos en solitario, centenares de conferencias pronunciadas sobre un nuevo paradigma de dirección de personas –el antropomórfico– tan humano como rentable…

3.- Práctico porque en EE.UU. no conceden el Premio Peter Drucker a la innovación en management si solo te dedicas a elucubrar. Y Javier Fernández Aguado recibió ese galardón en 2009. Práctico porque sus modelos de Feelings management, Will management, gestión de lo imperfecto, dirección por hábitos, patologías en la organizaciones y liderazgo en tiempo de incertidumbre se aplican hoy en cientos de organizaciones públicas y privadas de veinte países.

Tras el simposio de 2010, se han reeditado sus obras y se han multiplicado sus conferencias en el Reino Unido, EE.UU., Ecuador, Colombia, Panamá, México, Costa Rica y otros países. Grandes empresas le solicitan formación para sus Comités de Dirección y es el único español nombrado por el Gobierno colombiano como miembro del Consejo Internacional de asesoramiento al Programa de Transformación Productiva. El Consejo está encabezado por Juan Manuel Santos, presidente del país.

Comunicación quirúrgica para la esquizofrenia corporativa

Tratando de conectar la comunicación (communication) y el management, pensé que nada mejor que una fusión amigable. Así nació Communicagement, como un modelo netamente antropomórfico de la comunicación directiva resumible en que diriges si comunicas.

En el planteamiento de Fernández Aguado encuentro aplicaciones humanizadoras para la comunicación corporativa. Además, constato su efectividad en las peticiones que recibo para asesorar y formar a empresas y directivos que buscan consultorías de calado, las que van más allá de cuestiones técnicas o periféricas, que evidentemente son necesarias, pero en las que se acierta mejor cuando lo nuclear está claro. Es como saber idiomas: solo sirve si tienes algo interesante que contar. Por otra parte, la mejor comunicación no arregla la peor dirección.

Peter Drucker y Javier Fernández Aguado me inspiran. El primero afirma que el 60% de los problemas empresariales son consecuencia de una mala comunicación, mientras que el pensador español diagnostica patologías en las organizaciones. Resulta fácil concluir en la utilidad de terapias de comunicación quirúrgica para esas enfermedades.

Además de miopía, sordera, depresión y otras patologías extendidas, alerto especialmente sobre la esquizofrenia de larga distancia entre dichos y hechos. Para combatirla, nada mejor que la prueba de las 11 palabras: decir lo que se hace y hacer lo que se dice.

Esto preocupa. Las conferencias que ahora más me solicitan empresas y organismos reclaman este enfoque motivador orientado a la acción. De ahí el desarrollo de estrategia y formación para los nuevos CLO (chief listening officer): directivos que, en la medida en que aprenden a escuchar, consiguen ahorrar, prevenir, animar y vender.

Mi reflexión operativa y, por tanto, provisional sobre el liderazgo del nuevo CLO: la escucha entrañablemente humana y corporativamente sostenible es un tipo de presencia serena, animante, coherente, que no interrumpe y que armoniza sentidos y sensibilidades. Conciliar estos dos últimos elementos implica refinar las habilidades personales y corporativas para escuchar con vista, hablar con tacto, decidir con olfato, observar con oído y elegir con gusto.

Soy uno de los muchos discípulos de este pensador, nacido español pero profundamente internacional, que me ha inspirado para mi trabajo. Espero que el profesor Fernández Aguado siga generando nuevas líneas de investigación que ayuden a organizaciones públicas y privadas; también a profesionales como yo que, en otras áreas, bebemos de su pensamiento. Algunas pinceladas pueden seguirse en su blog: www.javierfernandezaguado.com.